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El aumento de pecho fue la segunda operación de cirugía estética más realizada en el mundo en 2010, según la ISAPS (Asociación Internacional de Cirujanos Plásticos Estéticos). Motivos muy diferentes y personales pueden llevar a una mujer a querer operar sus pechos: desde los estrictamente estéticos (porque siente que son demasiado pequeños, porque quiere recuperar su volumen, después de un embarazo, etc.), hasta por motivos médicos, como una reconstrucción después de una operación o tratamiento de cáncer de pecho. Pero antes de decidir someterse a una cirugía, hay que pensar detenidamente sobre sus expectativas y posibles resultados, y resolver cualquier duda con el personal médico cualificado.
En primer lugar, hay que tomar conciencia de que cualquier cirugía estética es una intervención quirúrgica y conlleva unos riesgos. Por ello, es importante tener en cuenta ciertas recomendaciones:
• Asesoramiento del médico de cabecera: como paso previo, el médico de confianza dispone del historial médico de cada paciente y valorará si es necesario realizar un chequeo previo. Al cirujano se le deberá informar de todos los antecedentes médicos facilitados por nuestro médico.
• Ponerse en manos de un especialista: es fundamental dirigirse a un cirujano con la formación necesaria para llevar a cabo la intervención y tener la certeza de estar en manos de un profesional con las máximas garantías. Por ello, se debe exigir y documentar la formación del cirujano y del equipo que vaya a realizar la intervención. Es imprescindible que posea el título de “Médico especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética”, y es importante que pertenezca a la SECPRE (Sociedad Española de Cirugía Plástica y Estética).
• Es imprescindible despejar todas las dudas, sobre forma, tamaño, evolución de los pechos tras la intervención, y cualquier otro aspecto relacionado con el resultado, así como poner encima de la mesa todos los interrogantes acerca de los riesgos y complicaciones asociadas, y conocer todos los detalles de la intervención.

• El lugar de la intervención ha de ofrecer la posibilidad de ingreso para las pacientes. Es recomendable un hospital de día u hospital dotado de las unidades de UVI y reanimación, ambas imprescindibles si se producen complicaciones durante la intervención. Además, para cualquier intervención, el centro ha de gozar de una licencia para cirugía.
• El consentimiento es un documento que resume la información acerca de los detalles, posibles complicaciones y los resultados que pueden ser alcanzados. La paciente debe firmarlo antes de la intervención.
• Los implantes mamarios deben ser de la máxima calidad. Además de ponerse en manos de un buen profesional médico, hay que asegurarse que los implantes mamarios sean de alta calidad. Tal y como ha asegurado el Dr. Jaume Masià, presidente de la SECPRE, en el último Congreso Nacional de esta organización, “los estándares y métodos de fabricación de los implantes mamarios son muy exigentes, y la tecnología utilizada muy avanzada”. A pesar de la polémica generada recientemente a raíz de las prótesis PIP, hay laboratorios que controlan con seriedad y rigurosidad sus productos. Los laboratorios Sebbin, con sede en París, aseguran que controlan todas las etapas de fabricación para garantizar implantes de tecnología avanzada y la más alta seguridad, con el uso de silicona con registro FDA, el seguimiento de normas ISO 9001 para los procesos de fabricación e ISO 13485 específica para dispositivos médicos y de acuerdo con las exigencias y requerimientos de la Directiva Europea 93/42CE, que permiten una trazabilidad máxima de implantes. Aseguran utilizar materias primas biocompatibles y de calidad y otros valores añadidos, como que todos los implantes se controlen uno a uno, con una media de 10 controles cada uno.
• Seguimiento: Es importante ser muy consciente que, tras una cirugía de aumento de mamas, se recomienda un seguimiento preventivo: debe efectuarse un control médico regular, clínico y radiológico. En definitiva, lo fundamental es seguir los consejos del médico y del cirujano en cuyas manos ponemos nuestra salud y expectativas. Y, en caso de duda, hay que preguntar y consultar todo lo que haga falta hasta conseguir tomar la mejor decisión para cada persona.
Escrito por dDermis Magazine